domingo, 19 de junio de 2016



 ANECDOTA DE OSCAR CACUANGO.
 Recuerdo que  para enseñarnos un experimento de filtración del agua a nosotros sus alumnos que nos encontrábamos desinteresados en la clase, mi profesor de quinto sexto y séptimo año agarro una jarra de vidrio normal y la puso arriba de la mesa. Luego sacó varias de rocas del tamaño de un puño y comenzó a votarlas todas dentro de la jarra antes mencionada. Cuando la   jarra estaba llena hasta el tope, nos preguntó:
¿Está llena esta jarra?
Todos nosotros dijimos: ¡Sí!
Entonces preguntó:
¿Están seguros?
Y sacó de debajo de la mesa una caja con piedras más pequeñas. Echó algunas de esas piedras en la jarra y la sacudió haciendo que todas  piedras pequeñas se acomodaran dentro de la   jarra. Cuando terminó, preguntó    una vez más:
¿Está llena esta jarra?
 Uno de mis compañeros dijo:
 Probablemente no.
Nuestro profesor dijo: Muy bien.
Y sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en la jarra. y una vez más preguntó    nos preguntó.
¿Está llena esta jarra?
Esta vez casi todas las personas respondieron: ¡No!
Una vez más el profesor dijo: ¿Cuál creen que es la enseñanza de este experimento?
Nadie dijo nada y el mismo se respondió:
Lo que este experimento nos enseña es que si no pones las piedras grandes primero, va a ser difícil            colocarlas más tarde.
Esta enseñanza es muy importante en mi vida y por   eso me parece una anécdota muy interesante.

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